Fui con mis amigos a un antro, todos hombres (algunos con fama de bebedores), acudí más que nada impulsado por compartir con ellos el ambiente festivo dado que nos encontrabamos de vacaciones, en la playa. Ya saben caminando por la avenida, entramos al antro más ruidoso de aquel centro turístico. Nos reímos a carcajadas y como buena costumbre adquirimos la famosa barra libre. Si soy sincero mi plan era divertirme tomarme unos drinks que me quitaran unas cuantas rayitas a mi inhibición para bailar, disfrutar del momento y de una buena compañía. Sin embargo, al ser nosotros casi 15, rápidamente nos acabamos seis botellas de la bebida de nuestra elección y el mesero iba y venía de nuestras mesas con más y más peticiones.
En serio cuando tal cantidad de hombres sale de fiesta, somos un peligro para el dueño del lugar. Uno de mis amigos tiene cierta obsesión por chicas orientales, por lo que me agarró de wingman para cazar chicas con dicha característica (no soy racista ni mucho menos, pero digamos que no es mi tipo de chica, aunque después de unos tragos accedí gustoso), no tardamos demasiado pues a dos mesas de la nuestra se encontraba un grupo de 5 chicas, 3 de ellas con las características añoradas por mi amigo. Aquí es donde comienza en verdad la historia.
Recuerdo haberme acercado con ellas y platicado unas cuantas tonterías para posteriormente sacarlas a bailar, (una era en especial simpática ), no me pregunten que rayos tomaban ellas pero me serví varias veces de su botella. Mi versión de los hechos es la siguiente:
-Hola, ¿de donde eres?....
Imágenes borrosas y pérdida parcial del estado de alerta.
Imágenes de muchas luces y sonido de gente gritando números
Black out
Chicas bailando en un escenario en bikini...
Pérdida parcial del estado de alerta.
Carcajadas y bebida cayendo del cielo, que me produjo cierto ardor en la garganta, acompañado de aplausos.
De nuevo pérdida parcial del conocimiento.
Flashes de cámara y náuseas
Otro episodio de apagón en mi memoria.
Discusión y un par de jaloneos y golpes.
Nuevo apagón.
Sentado en el auto y escuchando la conversación de todos completamente lúcido.
Esto es lo que recuerdo pero a la mañana siguiente (o mejor dicho mediodía siguiente), me contaron la reconstrucción gráfica de los hechos. Esta es la verdadera historia.

Y por cierto la camiseta que gané la olvidé en el antro... Snif
No me enorgullezco de esta historia, me da un poco de pena, pero de pronto no tenía nada mejor en la cabeza. Me gustaría que tuviera moraleja, y esa sería.... mmm... Si vas a perder el autocontrol asegúrate de tener buenos amigos que te cuiden jejejejeje.
Y esta rola me recuerda dicho suceso. ¡Que pena caray! Ya estoy grande para esas ridiculeces... o tal vez no.
6 comentarios:
UY ESOS CONGRESOS POR LO VISTO SON MORTALES EH
SALUDOS
jajajaja
Todos perdemos alguna vez....
Ahora te da pena, después te da risa y al final tendrás una historia que contar a tus nietos...
Saludos
Jajaj recorde un dia que se me pasaron las copitas yyy tambien rompio por accidente una botella.
Quee genial que tienes a tus amigos que te cuidan.
Saludos!
no pues estuvo cañon... jaja... buena moraleja!
Yeahh!!!! eso es vivir!!! vaya! me gusta la forma como te expresas, como cuentas tus anécdotas y lo divertido que parecen ser, ahora son las 10:18 a.m. y al leer tu blog lograste pintar una sonrisa en mi rostro, realmente eres de las personas buena vibra. Cuidate mucho y ojalá tengamos más comunicacion, seguiré al pendiente de los posteos de tu blog. Gracias por tu coment. cuidate mucho y nos seguimos viendo.
Ahh te dejo mi correo por si eres gustoso de agregarme: bombon.ana@hotmail.com
¿Grande para esas ridiculeces? Estas en la edad, amigo mío...
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